jueves, 18 de diciembre de 2008

EL DINERO MORDAZA

Por Christian Sanz
Una de las principales características que debe ostentar todo periodista es la ética, no sólo en su trabajo cotidiano, sino también en su vida diaria. Se puede ser mejor o peor escritor, tener buena o mala dicción, trabajar en un lugar respetable o no tanto, pero nunca se debe dejar de lado la honestidad profesional. La ética tiene que ver con el conjunto de normas de conducta que provienen del interior del ser humano y está íntimamente relacionada con la moral, la cual a su vez proviene del exterior. La ética no es flexible: no se puede ser "un poco ético", sino que hay que serlo por completo. Es como la virginidad de la mujer: una vez que se pierde, no se puede recuperar jamás........
El dinero se ofrece a cambio de silencio, sin más. Es por ello que jamás uno se entera de los escándalos mencionados, harto conocidos en el mundillo periodístico.........
Concluyendo
La corrupción es parte de una de las endemias más importantes de la Argentina. No sólo tiene que ver con la política partidaria ni con las fuerzas de seguridad, sino con la propia sociedad. De hecho, los políticos no son extraterrestres que vinieron de otra galaxia, sino que forman parte de la idiosincracia argentina. La corrupción no sólo se da cuando se recibe un "retorno" de varios millones de dólares, sino también cuando se coimea a la policía o se compra un CD "trucho". Ergo, no se puede señalar a otros como "corruptos" si antes no se modifican este tipo de conductas, por más inocentes que parezcan. El periodista que cobra dinero o recibe regalos por parte de funcionarios del Estado o empresas privadas, sabe que está haciendo lo incorrecto. Es imposible que desconozca que lo que están comprando es su silencio. Si así no fuera, ¿por qué ese dinero lo recibe el hombre de prensa y jamás un hospital público o una organización sin fines de lucro?; o ¿por qué los periodistas reconocidos públicamente reciben más dinero que los que no lo son? No hay inocencia en este tipo de actitudes, no hay persona más despierta en este tipo de cuestiones que los hombres de prensa. Por tanto, no es casual que se vaya deteriorando la profesión periodística a la par que crece la corrupción nacional. Si alguien lo duda, basta simplemente ojear lo que publican los medios cada día.

1 comentario:

soledad dijo...

Arturo: tal vez por eso vos andás en un autito todo rayado y tu amigo Pepe Pereyra en bici. Pero pueden ambos andar con la frente bien alta. Que en el 2009 sigan igual (progresando de a poquito, pero sin traicionar sus ideales).